BRASILIA, 05 APR - El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, estudia la posibilidad de comunicarse con su par ruso, Vladimir Putin, para hablar sobre la autorización de la aplicación de la vacuna Sputinik V, ante la acelerada transmisión de la dolencia que ya costó la vida de más de más de 331.000 personas en Brasil, informó la prensa.
El mandatario puede llamar a su colega ruso esta semana a fin de resolver el "impasse" que estaría demorando la aprobación de la Sputnik V, cuyos estudios ya fueron presentados hace semanas a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), ente regulador de medicamentos, dijeron fuentes del gobierno a CNN Brasil.
De acuerdo con los informantes, que hablaron bajo condición de anonimato, el presidente está confiado en que una charla con Putin será un "gesto de alto nivel diplomático" que puede traer beneficios a la imagen de la gestión del gobierno ante la crisis sanitaria.
El Covid-19 ha dejado más de 131.000 fallecimientos desde el inicio de la pandemia, con 12,9 millones de infectados.
Hasta este domingo fueron vacunadas 19,4 millones de personas, equivalentes al 9,2 % de la población brasileña.
Gobernadores de la región nordeste acordaron la compra de unos 30 millones de vacunas Sputnik y acusaron a las autoridades de demorar la aprobación por motivos "políticos".
El almirante Antonio Barra Torres, un militar ligado a Bolsonaro, fue designado titular de Anvisa, pese a que no tiene experiencia en ese organismo.
Según se especula en Brasilia, Bolsonaro podría estar interesado en revertir su imagen de líder antivacuna.
Y es por eso que estaría evaluando hablar con Putin, así como analiza la posibilidad de vacunarse.
En todo caso estas especulaciones deben ser tomadas con cuidado porque el mandatario suele adoptar medidas inesperadas.
Este fin de semana corrió el rumor de que el jefe de Estado se vacunaría en algún puesto de salud en Brasilia.
El Gabinete de Seguridad Institucional, comandado por el general Augusto Heleno, preparó la logística para que Bolsonaro se vacune el pasado sábado, algo que finalmente no ocurrió, informó este lunes el diario O Globo.
El ministro Heleno, hombre de confianza de Bolsonaro, al igual que el vicepresidente, general retirado Hamilton Mourao, se vacunaron recientemente.
Cabe recordar que Bolsonaro adoptó una posición contraria a la vacuna a lo largo de 2020, cuando declaró que jamás se inmunizará porque ya contrajo el coronavirus, y prometió que no desembolsaría dinero público para comprar los fármacos fabricados en China.
Sumado a lo anterior, el gobernante de extrema derecha no facilitó las conversaciones para la compra de millones de dosis ofrecidas por el laboratorio norteamericano Pfizer al entonces ministro de Salud, Eduardo Pazuello.
El general Pazuello fue removido de su cargo a mediados del mes pasado, cuando Brasil superó los 300.000 muertos por la pandemia.
Uno de los factores que desgastó la imagen de Pazuello fue su promesa de que Brasil contaría en marzo con unos 15 millones de vacunas británicas AstraZeneca, fabricadas en Brasil, promesa que no se cumplió.
Pazuello también criticó la "ansiedad" de parte del público por el inicio de la vacunación, que solo comenzó el 17 de enero pasado.
Mientras el entonces ministro hacía estas declaraciones los hijos del presidente alentaban a grupos de activistas que realizaron protestas contra el antídoto en armonía con legisladores oficialistas que respaldaron proyectos contra la inmunización obligatoria.
El diario O Globo escribió este lunes que si finalmente Bolsonaro se vacuna lo hará de manera reservada, para no disgustar a sus simpatizantes negacionistas.
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