ROMA 15 JUN - El turismo italiano comienza a recibir buenas noticias, también de parte de los extranjeros, tras 15 meses de cierres y restricciones debidas a la pandemia.
Según las estimaciones de una investigación de Demoskopika realizada para el municipio de Siena, serán más de 25 millones los pernoctes (+15,3% respecto de 2020) y 12,3 millones los arribos a Italia entre junio y septiembre, procedentes de Francia, Alemania, Gran Bretaña, España y Estados Unidos.
En particular, optan por la oferta receptiva "tradicional" -ligada al sector hotelero y extrahotelero- poco más de 7,2 millones de turistas, con un incremento estimado del 29,2%.
Más de la mitad de los extranjeros de estos cinco países, efectivamente, ya habría decidido ir de vacaciones, y el 5% opta por Italia.
"Tras el 'annus horribilis' de 2020, el aumento de casi el 30% de arribos extranjeros -dijo el ministro de Turismo, Massimo Garavaglia, a ANSA- es un dato positivo. Aunque hay que notar que el incremento del 15% de las presencias denota una contracción del período de vacaciones atribuible a la crisis económica que afectó los ingresos de todos los turistas".
"La muestra examinada cubre el 50% del tradicional flujo de viajeros hacia Italia -Francia, Alemania, Reino Unido, España, Estados Unidos- pero esperamos que el remanente 50% vuelva a levantar por porcentajes una vez aclarados algunos procedimientos técnicos para los arribos".
Mar, montaña y ciudades de arte están arriba en el diario de viaje.
Alrededor de la mitad de los entrevistados optan por el mar (48,4%) o destinos exóticos (3,9%); bien también la montaña (15,1%), las "ciudades de arte, cultura y pueblos" (12,3%) y la trilogía "campo, turismo rural" (8%).
Cinco son las regiones preferidas: Trentino Alto Adige, Toscana, Sicilia, Puglia y Lombardía.
Del lado opuesto, finalmente, un más que significativo 44,6% ya renunció a las vacaciones. Por varios motivos, en primer lugar por el temor a viajar (17,7%), seguido por la imposibilidad económica (14,6%) o haber ya renunciado, además de la emergencia sanitaria (12,2%).
En cuanto al "identikit" del turista extranjero que viajará a Italia, según la investigación es un empleado o ejecutivo, de entre 36 y 64 años, con un título de estudios medio-alto, preferiblemente graduado universitario.
Opta por vacaciones de una semana, en pareja o en familia, mejor si es al mar en el mes de agosto, sin desdeñar montaña o ciudades de arte.
Para dormir, más de la mitad prefiere "hotel o pueblo turístico" (44%), incluso si otro igualmente relevante 35,8%, debido a las modificaciones del consumo turístico por la pandemia, busca una casa en alquiler (19,3%) o una "casa familiar" (9,2%). O, finalmente, se hace invitar por "parientes y amigos" (7,3%).
"Nuestras estimaciones sobre los ingresos a Italia confirman la tendencia en crecimiento para el verano, ya relevada en los últimos días sobre la demanda interna, también para los turistas extranjeros, tanto en lo que concierne a los arribos como a las presencias", dijo el presidente de Demoskopika, Raffaele Rio.
"Se mira a Italia -agregó- con renovado interés como meta turística, pero al mismo tiempo se pretende que las elecciones de consumo turístico vayan acompañadas de mayor claridad en los protocolos de seguridad.
Finalmente -concluyó- sería provechoso promover los Estados Generales del turismo italiano para el próximo octubre, con el objetivo de lanzar una programación más incisiva y mejorada para el próximo bienio.