LONDRES, 15 GIU - El Reino Unido y Australia llegaron a un acuerdo de libre intercambio bilateral, el primero de este alcance después del Brexit y con el que Londres aspira a abrirse las puertas del mercado Asia-Pacífico.
El acuerdo, que ya había sido preanunciado, fue formalizado hoy por los primeros ministros Boris Johnson y Scott Morrison, que se reunieron en Londres.
Para el gobierno de Johnson se trata de un acontecimiento importante, a poco más de seis meses de la entrada en vigencia definitiva del "divorcio" de Bruselas, tras el final de la fase de transición.
El premier británico, Boris Johnson, aseguró que abre una "nueva era" y que dará "posibilidades fantásticas" al comercio bilateral.
Aunque aspira a sellar el alcance de la "Gran Bretaña global" que impulsa Johnson, el acuerdo de todos modos suscita algunas preocupaciones entre los agricultores y criadores de ganado británicos.
En un comunicado, Downing Street definió el tratado como "histórico", señalando que se trata del primer tratado en absoluto acordado desde cero tras el Brexit, y no de la readaptación en clave bilateral de acuerdos comerciales con terceros países ya existentes con la Unión Europea cuando Londres formaba parte.
Algunas organizaciones de agricultores y criadores británicos plantearon temores en las últimas semanas -al margen de la conclusión de la negociación técnica ya anunciada el mes pasado- sobre el riesgo de algunas concesiones de más del gobierno de Johnson en materia de estándares de calidad de diversos productos, así como las perspectivas de potenciales aperturas a la importación de alimentos cultivados extensivamente en Australia a costos excesivamente bajos.
Alarmas que, según los medios, inicialmente habrían alimentado también una confrontación entre las posturas más prudentes del ministro de Agricultura y Ambiente, George Eustice, y las más favorables al libre intercambio de la titular de Comercio Exterior, Liz Truss, protagonista de la negociación.
Al final, Truss de todos modos aseguró que todas las garantías necesarias fueron contempladas en el texto, en particular en relación con la carne. El texto prevé un límite de importaciones a Gran Bretaña sin derechos de aduana durante 15 años y mediante cupos.
Por su parte Downing Street y el propio premier subrayaron que el acuerdo está destinado a dar acceso a los productores del reino al mercado de un "Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership" (CPTPP), con "enormes oportunidades" en materia de exportaciones.
En 2019, el Reino Unido era el quinto socio comercial de Australia.
En 2019-2020, el intercambio británico-australiano fue de 20.100 millones de libras, con el vino y las maquinarias a la cabeza de las importaciones hacia el reino, y los autos, los medicamentos y las demás bebidas alcohólicas como líderes en exportaciones hacia Oceanía.
En cambio hasta ahora fue relativamente modesta la cuota de importación de la carne australiana, ámbito en el que se concentran ahora algunas de las inquietudes de las asociaciones británicas.
Más allá del comercio, ambos países aspiran a cooperar en materia de seguridad, tecnología y lucha contra el cambio climático.
Asimismo, los británicos menores de 35 años podrán viajar y trabajar en Australia más fácilmente.
Por su parte, el premier australiano consideró que se trata de una "alianza fundadora para Australia". Según los observadores, el tratado es más bien simbólico para Londres, ya que los grandes socios comerciales del Reino Unido son la Unión Europea, China y Estados Unidos.
El Reino Unido ya estrechó acuerdos con la Unión Europea, su principal socio comercial, Japón y Noruega, en tanto negocia con India y Nueva Zelanda, al tiempo que con Estados Unidos las conversaciones son muy lentas.